Importes a cobrar/pagar muy antiguos… Ojo con la inspección

En artículos anteriores les hablábamos de la economía de opción y los negocios simulados… veamos de qué manera actúa la inspección en cuentas a cobrar/pagar “antiguas” y cómo “defendernos” si nos regularizan los saldos por considerarlos “improcedentes”.

Los inspectores, si detectan unas sumas pendientes de cobro/pago que se arrastran desde hace varios años, puede considerar que no son reales y:

EN RELACIÓN CON DEUDAS ANTIGUAS

Si en la contabilidad figuran saldos acreedores que se arrastran desde hace años, Hacienda puede considerar que no son deudas reales y que proceden en realidad de beneficios no declarados (en cuyo caso regularizaría el Impuesto sobre Sociedades imputando un beneficio al ejercicio más antiguo de entre los no prescritos – aun cuando dichos saldos provengan de ejercicios más antiguos –).

Para evitar u oponerse a la regularización, no será suficiente acreditar que estos saldos se contabilizaron en un ejercicio prescrito, deberemos demostrar además que la renta no declarada corresponde a un ejercicio prescrito. Ejemplos:

  • Gastos irreales – Si los saldos proceden de la contabilización de gastos que nunca existieron, deberemos oponernos aportando el libro diario y acreditando que el asiento de contabilización de la deuda (y gasto) se efectuó en un ejercicio ya prescrito. Nota: Para ello es necesario aportar unos libros legalizados ante el Registro Mercantil con ANTERIORIDAD al inicio del procedimiento inspector.
  • Pagos en “B” – En este caso, la renta oculta son los ingresos no declarados utilizados para el pago (y la contabilidad NO servirá como prueba ya que la salida del dinero no estará registrada contablemente). En este caso, y para evitar la regularización podríamos:
    • Aportar un recibo firmado por el proveedor o una declaración escrita de éste acreditando que el pago se produjo en un ejercicio que ya ha prescrito.
    • Así demostrará indirectamente que los ingresos no declarados utilizados para el pago también provienen de un ejercicio prescrito y no pueden ser objeto de regularización.
  • Ventas no declaradas – Se contabilizó la entrada de dinero, pero no el ingreso correspondiente (normalmente contra cuenta de socios, terceros, …). En este caso, para evitar la regularización, tampoco es suficiente con la contabilidad. La empresa deberá demostrar con otras pruebas que las ventas no declaradas corresponden a un ejercicio prescrito (por ejemplo, aportando albaranes firmados por clientes conforme recibieron las mercancías en un ejercicio que ya no está sujeto a revisión).

EN RELACIÓN CON CRÉDITOS ANTIGUOS

Cuando Hacienda detecta cuentas a cobrar “antiguas” y que no han sido reclamadas, suele discutir la provisión por morosidad del mencionado cliente, o incluso puede considerar que la deuda ha sido condonada.
Si nos discuten la deducibilidad del gasto, debemos defendernos por cuanto que la Ley establece que el simple transcurso de seis meses desde el vencimiento es suficiente para considerar deducible el gasto por deterioro (a diferencia del IVA en que sí que se exige una serie de actuaciones de reclamación del importe si queremos recuperarlo).

Nota: El TEAC ha matizado el criterio de Hacienda, no obstante, sigue siendo “restrictivo”:

  • Si es un deudor “solvente” que atiende la mayoría de facturas, y deja de pagar una que no le ha sido reclamada, entiende se puede considerar una liberalidad.
  • Si se acredita que la entidad deudora no tiene fondos ni bienes, no se considerará exista liberalidad.

Esta postura “suavizada”, entendemos que es igualmente discutible, pues renunciar al cobro de una factura por no perjudicar la relación comercial con un cliente habitual puede llegar a ser conveniente para asegurar dicha continuidad; por lo que, como prevé la normativa, es un gasto conveniente, relacionado con la actividad y no una liberalidad.

En casos más extremos, Hacienda todavía va más allá y considera ha existido una condonación de la deuda (en cuyo caso además del acreedor – al que le impiden deducir el gasto por considerar que se trata de una liberalidad – también se ve afectado el deudor, a quien se le imputa un ingreso por la deuda no satisfecha).

Ante estos supuestos, existe una Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que considera incorrecta esta actuación sobre la base de:

  • Que si la deuda sigue contabilizada, y no ha transcurrido el plazo establecido por la normativa civil para reclamar (en general, 5 años), no se puede presumir que ha habido una condonación.
  • Y que la condonación, en su caso, se produciría si transcurre el plazo para su reclamación.

De lo que antecede, es necesario poder justificar el origen de los cobros/pagos pendientes. Y poder demostrar que no ha existido una condonación de los mismos.

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