Diligencia de embargo de créditos – Recordemos a lo que nos obligan

Cada vez es más habitual (y con la crisis galopante en la que nos encontramos, lo será en mayor medida) que la Agencia Tributaria se dirija a empresarios o profesionales para solicitar información e ingreso por las relaciones comerciales que tienen (o tenían) con un proveedor (con el objetivo de cobrar importes tributarios que el proveedor/acreedor no ha ingresado en las arcas públicas en período voluntario).

Este tipo de requerimientos de información son las diligencias de embargo de créditos sobre las que continuamente surgen dudas a la hora de cumplimentar el formulario de respuesta, pues la casuística es “infinita”; o incluso se generan dudas sobre cuándo realmente estamos obligados a ingresar el importe a Hacienda (so pena de ser declarados responsables solidarios si no cumplimos adecuadamente).

En este sentido debemos aclarar que, pese a que ya no se mantenga relación contractual con el embargado o que no existan, en ese momento, créditos pendientes de pago (lo que supondrá no tener que ingresar importe alguno) ello no evitará la obligación de atender y contestar adecuadamente el requerimiento.

Como norma general debemos indicar que Hacienda únicamente nos puede exigir el pago de aquellas deudas que cumplan los siguientes requisitos:

  • Que correspondan a operaciones realizadas antes de la fecha en que se haya dictado la diligencia de embargo
  • Y que, en el momento en que se notifique la diligencia de embargo, todavía no hayan sido satisfechas ni haya llegado la fecha de su vencimiento

En sentido contrario, una de las circunstancias más complejas de responder acostumbra a ser cuando se producen operaciones de tracto sucesivo –cuando la prestación de servicios es continuada- o bien, cuando el pago pactado con el proveedor se realiza mediante pagaré o letra de cambio aceptada y entregada… pero como existen muchas posibilidades, revisamos lo más destacado del procedimiento.

A la hora de dar respuesta, en consecuencia y al hilo de lo previamente recogido, lo primero que debiéramos determinar es si tenemos importes pendientes de pagar o no. Caso que sí hubiera importes pendientes de pago (ya sea porque aún no se hayan abonado o porque no haya llegado su vencimiento), debemos determinar si esos créditos se han originado por operaciones realizadas antes de la fecha de la diligencia de embargo, pues los créditos que se originen después de la fecha de la diligencia, no quedarían sujetos al embargo (no obstante recomendaríamos incluirlos en la respuesta, para evitar que hacienda nos considere responsables).

Si tenemos créditos pendientes de pago que se han originado antes de la fecha de la diligencia, responderemos a Hacienda afirmativamente e indicaremos, entre otros datos, la fecha de vencimiento y el importe en el anexo de respuesta de la diligencia y en la ficha identificativa del crédito que nos remitirá la Agencia Tributaria. Deberemos indicar el importe de dicho crédito pendiente de pago en el modelo 008 que también nos habrá hecho llegar Hacienda, para finalmente abonar esa cantidad en una entidad financiera de las indicadas en el momento en que debiésemos satisfacer el pago al proveedor/acreedor.

Si con carácter previo a la recepción de la diligencia se hubiese entregado un pagaré o una letra de cambio, se entiende que el pago ya se ha realizado y, por tanto, que no existen créditos pendientes de abonar al deudor tributario (a pesar que no se haya cargado el importe en la cuenta bancaria). Por lo que en la respuesta a Hacienda indicaremos tal circunstancia.

En relación a las operaciones de tracto sucesivo (aquellas en las que se ha contratado un servicio y se van produciendo facturas/liquidaciones con periodicidad normalmente semanal o mensual), debemos tener en cuenta que son una excepción a la norma general de cuándo un crédito “es embargable”, pues el crédito sí es embargable pese a que se facture con posterioridad a la fecha de la diligencia de embargo.

El caso más común de estos servicios continuados sería el supuesto de un alquiler (pues el contrato no ha finalizado y la periodicidad de pago es habitualmente mensual). En este caso, informaremos a la Agencia Tributaria de los detalles de los créditos que se van a generar fruto del arrendamiento y practicaremos el embargo e ingreso ante Hacienda. Indicar que, si el arrendamiento se encuentra sujeto a IVA y a retención, deberemos seguir practicando la retención e ingresándola por el sistema habitual, mediante el modelo 115, como hacemos con los créditos no embargados, finalmente cabe indicar que el IVA será deducible en idénticas condiciones que los créditos no embargados.

Finalmente queremos volver a incidir en la importancia de dar respuesta siempre a las diligencias de embargo – a pesar que ya no tengan relación contractual con el deudor embargado o que no tengan créditos pendientes de pago -, pues de lo contrario podemos recibir una sanción o incluso hacienda puede hacernos responsables solidarios del pago de las deudas.

Nos ponemos a su disposición para resolver cualquier duda al respecto de las diligencias de embargo de la AEAT o dar respuesta a cualquiera de ellas.

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