DEBEMOS VIGILAR POR LOS EFECTOS QUE PUEDEN DERIVARSE DE LA REINCORPORACIÓN DE UN TRABAJADOR AL QUE HABÍAMOS DESPEDIDO

Debido a la crisis sanitaria que estamos viviendo, algunas empresas se han visto obligadas a prescindir de parte de su plantilla. Los despidos normalmente llevan aparejada la indemnización que por normativa debe percibir el trabajador. Cuando esa indemnización por despido o cese del trabajador cumple los requisitos establecidos en la Ley del IRPF, se encuentra exenta de tributar por este Impuesto, por lo que el trabajador no tributará por ella en su declaración de la renta del ejercicio en que la percibe.

Sin embargo, ese incentivo fiscal de la exención de tributación de la indemnización se puede perder en caso que la empresa (o a una empresa vinculada a la misma), le interese de nuevo contratar a ese trabajador del que ha tenido que prescindir, sin que hayan transcurrido tres años desde el despido.

En el supuesto indicado, Hacienda presume que no ha habido desvinculación real y efectiva entre las partes, por lo que la indemnización por despido o cese del trabajador, dejaría de estar exenta y la consecuencia inmediata sería que el exempleado vendría obligado a presentar una declaración de la renta complementaria de la que en su día presentó, para incluir ese importe que no había reflejado en la liquidación anterior y tributar por el mismo, además de abonar a Hacienda, los correspondientes intereses de demora aplicables por el ingreso extemporáneo.

Hacienda también presume que no se produce desvinculación efectiva entre la empresa y el trabajador cuando antes de tres años, se vuelve a mantener relación contractual con ese trabajador cesado anteriormente, aunque el mismo ahora se haya dado de alta en el régimen de autónomos y facture a la Sociedad por sus servicios en lugar de percibir una nómina por ellos. Caso este en que también se deberá tributar por la indemnización cobrada que en la liquidación original se hubiera declarado exenta.

En este caso existe un atenuante y es que si el trabajador ahora autónomo consiguiera acreditar que los servicios que presta a la empresa son distintos en la actualidad de los que en su momento prestó, en este caso, sí podría alegar la efectiva desvinculación, lo que supondría que estaría exenta de tributación la indemnización percibida y no presentaría declaración complementaria de IRPF.

En relación con el tema expuesto, conviene recordar también dos aspectos importantes:

  • Que la cuantía exenta de las indemnizaciones por cese o despido del trabajador está limitada

  • Que sobre la cuantía no exenta, es posible aplicar una reducción en la tributación por IRPF, cuando la relación laboral entre empresa y trabajador en el momento del despido/cese fuera anterior a dos años de antigüedad. La reducción aplicable sería del 30%

Quedamos a su disposición para aclarar o ampliar la información suministrada.

Menú