CAMPAÑA IMPUESTO SOBRE SOCIEDADES Y CUENTAS ANUALES DE 2019

Nuestros “peores presagios” se confirman y la campaña del Impuesto sobre Sociedades NO altera sus fechas y deberemos presentar el Impuesto sobre la contabilidad “tal y como la tengamos” y pese a que las Cuentas Anuales no hayan sido formuladas y/o aprobadas por los órganos competentes.

Y es que si bien, como ya anticipamos, el estado de alarma SÍ que ha alterado significativamente los plazos para el cierre de las contabilidades y la presentación de Libros y Cuentas Anuales a los registros correspondientes, a efectos del Impuesto sobre Sociedades Hacienda mantendrá los plazos… siendo la “única prerrogativa” prevista que, si finalmente la contabilidad sobre la que presentemos el Impuesto en julio se ve alterada a posteriori, que en el mes de noviembre podremos presentar “un nuevo Impuesto” sin que, en el caso de que la declaración salga a ingresar un importe superior, nos suponga sanciones o recargos (si bien, como veremos, sí deberíamos abonar intereses de demora).

Es por ello, pese al esfuerzo que suponga a todas las entidades, que recomendamos intentar cerrar aquellas contabilidades pendientes durante el mes de junio y, así, presentar el Impuesto sobre la contabilidad “definitiva” y pese a que “tengamos hasta noviembre para presentar las Cuentas Anuales al Registro Mercantil”.

A estos efectos, el RDLey 19/2020, de 26 de mayo, establece como principios de actuación los siguientes:

  • Las entidades mercantiles que no hubiesen seguido “los plazos habituales” de formulación y aprobación de las cuentas, tendrán como periodo extra para formular las cuentas un plazo máximo de tres meses a contar desde el 1 de junio, y deberán aprobar dichas cuentas dentro de los dos meses posteriores a su formulación (siendo por lo tanto el mes de octubre el plazo máximo para su aprobación)

  • El Impuesto se deberá presentar antes del 25 de julio con las “últimas cuentas aprobadas

  • Si no se han aprobado las cuentas, se utilizarán “las cuentas anuales disponibles” – de acuerdo con la normativa que le sea de aplicación a cada entidad, siendo el orden de aplicación el siguiente:

    • Cuentas anuales auditadas – si existe la obligación –

    • Cuentas anuales formuladas por el órgano competente

    • En ausencia de las anteriores, la contabilidad disponible preparada según el Código de Comercio o las normas “sectoriales” que sean de aplicación

Si las cuentas anuales que finalmente se aprueban difieren de las utilizadas para la declaración del impuesto, se deberá presentar una nueva declaración antes del 30 de noviembre de 2020 con las siguientes “consecuencias”:

  • Si el resultado es un importe a ingresar superior o una cantidad a devolver inferior:

    • La nueva declaración será considerada como “complementaria”

    • Se aplicarán intereses de demora desde el 25 de julio por “el importe de diferencia”

    • NO se aplicarán sanciones o recargos por dicha declaración extemporánea

  • Si el resultado es una menor cantidad a ingresar o mayor importe a devolver:

    • La declaración será considerada como “rectificativa”

    • NO se devengarán intereses de demora a favor del contribuyente

    • NO serán de aplicación las limitaciones de rectificación de opciones fiscales no informadas en la declaración inicial

  • Si el resultado de la nueva liquidación supone un importe a devolver:

    • Como norma general el plazo de seis meses de qué dispone Hacienda para la devolución sin pago de intereses de demora, se iniciará el 30 de noviembre de 2020

    • Sin embargo, si se hubiese realizado un ingreso en la declaración de julio que posteriormente deriva en un importe a devolver, entonces sí que se devengarán intereses de demora desde 25 de julio de 2020

El impuesto que pagaremos, cabe recordar, que es sobre los resultados de 2019… y ello pese a que desde marzo de 2020 la empresa esté sumida en una eventual crisis fruto de la caída de ingresos o el cierre de establecimientos/actividades… es por ello que:

  • Debemos recordar que, en el cierre de 2019, aquellas PYMEs que prevean tener pérdidas en 2020 pueden aplicar una Reserva de nivelación de bases imponibles (equivalente a un 10% de la Base Imponible de 2019 – con un importe máximo de 1.000.000 de Euros – que se podrá aplicar durante los 5 años inmediatos y sucesivos), lo que a la práctica supone una reducción de los beneficios sobre los que tributar en 2019

  • Asimismo podemos reconocer aspectos (como prorratas de pagas extras devengadas y no pagadas, periodificaciones de gasto,…) que en situaciones normales podríamos no plantearnos, pero que ante el panorama en que nos encontraremos en 2020 podrían ayudar a “no anticipar impuestos”.

  • Algunos autores, más agresivos, y en aplicación del principio de prudencia y diligencia de los administradores, plantean la posibilidad de incorporar en 2019 una provisión por contingencias o reestructuraciones a la vista de los acontecimientos extraordinarios acaecidos desde marzo de 2020 y antes de la formulación de las cuentas anuales…. ¿Pero serían deducibles estas pérdidas en dicho Impuesto sobre Sociedades de 2019?

    • El criterio general de imputación temporal en la normativa del Impuesto sobre Sociedades (art. 11) es el del devengo; pero los principios de auditoría aconsejan siempre registrar las pérdidas “tan pronto como se conocen”… Si bien es muy posible que Hacienda “no lo vea de la misma manera” y no aceptase dichas provisiones como gasto deducible en 2019.
    • Sin duda nos encontramos ante un tema no pacífico. El carácter extraordinario de la situación en la que nos encontramos merecería que los órganos de nuestra Administración Tributaria ofrecieran una interpretación flexible y admitieran la deducibilidad fiscal de aquellas provisiones por contingencias o reestructuraciones reflejadas en las cuentas del 2019 por causa del COVID19 siempre que estuvieran debidamente justificadas y cuantificadas (costes de reestructuración de plantillas, días de cierre de actividad, gastos extraordinarios, etc.). Ello podría aliviar en cierta medida la tesorería de muchas empresas ante los duros meses que se avecinan… si bien, a fecha de hoy, NO nos consta ningún pronunciamiento al respecto, por lo que únicamente sería aconsejable su aplicación a los “amantes de la adrenalina frente a una eventual revisión/inspección de Hacienda”.

Finalmente señalar que, en el mismo Real Decreto, se ha alargado un mes (a 4 meses) el periodo en que los “aplazamientos Covid que solicitamos” no devengarán intereses. Por lo que el inicio del cómputo de intereses no se producirá hasta el 20 de agosto para las declaraciones del 1T.

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