Campaña de renta e impuesto sobre el patrimonio de 2019

Un año más, llega puntualmente el período de liquidación del I.R.P.F. – la Renta.

De momento, no ha variado el plazo para la presentación de la declaración –tanto de la renta como del impuesto sobre el patrimonio- y, a pesar del estado de alarma, el mismo abarca desde el pasado día 1 de abril hasta el 30 de junio de 2020 (día 25 de junio si se quiere domiciliar el pago).

La Agencia Tributaria pone a disposición el servicio de tramitación del borrador, denominado RentaWEB, este año más necesario que nunca tras el cierre de las oficinas de atención personal.

El acceso al RentaWEB no tiene novedades respecto de las anualidades anteriores, se puede acceder mediante el uso del certificado digital, con el número de referencia –que se obtiene de forma idéntica al ejercicio 2018 y precedentes-, con la Cl@ve PIN o haciendo uso de la aplicación que se puede instalar en un dispositivo móvil.

Si el resultado de la declaración es a ingresar, se disponen de los siguientes sistemas de pago: la domiciliación bancaria (indicando un número de cuenta bancaria de la que seamos titulares y en la que cargarán el importe resultante el 30 de junio de 2020), el pago por NRC o servicios de banca electrónica (de cargo previo a la presentación) o la obtención de una carta de pago cuando se está presentando la declaración que se puede pagar a posteriori -pero siempre dentro del plazo de presentación de la declaración-.

Una excepción a lo indicado en relación a la forma de pago es la presentación de la declaración por medio de la aplicación para móviles, en este caso, el ingreso resultante obligatoriamente se deberá domiciliar y fraccionar en dos pagos (el primero en junio y el segundo en noviembre, de 2020).

Es muy importante revisar a fondo el borrador confeccionado por la Agencia Tributaria.

Se deben contrastar los datos que contiene el borrador con los que apreciamos en los certificados y documentos fiscales que nos han remitido las empresas, bancos, Seguridad Social, notarías, fundaciones, ONGs … pues se están detectando errores “u omisiones” (como que en muchos borradores no se recogen los gastos de guardería que puede generar una deducción y el consiguiente “ahorro de dinero”).

Por lo que la importancia de revisar el borrador no solo se reduce a contrastar que los importes y datos sean correctos, sino también para intentar analizar si tenemos la posibilidad de aplicar deducciones y reducciones fiscales que nos rebajen la “factura”, y asegurarnos que todos los ingresos obtenidos se declaren…pues en ocasiones no pensamos en incentivos y ayudas que hemos recibido (Plan PIVE y similares para la compra de un vehículo, ayudas para la compra o reforma de una vivienda,…).

Para revisar si es posible una menor tributación, conviene declarar adecuadamente las prestaciones que hayamos percibido y que se puedan considerar exentas de tributación de conformidad con la normativa; imputar como deducción las cuotas sindicales o las pagadas obligatoriamente a colegios profesionales, declarar los gastos de movilidad geográfica, utilizar los coeficientes de abatimiento en las ventas de bienes (a pesar de sus limitaciones), comprobar si podemos compensar rendimientos negativos con los que sean positivos, imputar las aportaciones a planes de pensiones, revisar la posibilidad de aplicar la deducción por maternidad y por gastos de guardería, así como la deducción por familia numerosa o por monoparental si se cumplen el resto de requisitos, revisar las deducciones autonómicas y las deducciones por donativos, ….

Recordemos que es un impuesto más complejo de lo que aparenta, por lo que nos ponemos a su disposición para asesorarles si lo requieren y confeccionar las declaraciones.

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